5 Diciembre de 2010

Cada instante es distinto, transformador, en cada instante emerge la potencialidad de nosotros mismos, esta potencialidad tanto puede ser un gran impulso creativo como destructivo, ambos lados son igualmente intensos, cada cual elige.

Desde luego la vida sigue sorprendiéndome, ayer me regalaron un kalanchoe, planta medicinal. Fue especial, le llevé unas esencias florales a modo de agradecimiento a la buena mujer.

La revolución es silenciosa y voy dándome cuenta que sencillamente sigo andando con la certeza de que este es mi camino, no importan los escombros ni la belleza, es mi camino.

Aquella mujer llena de silencios, cómplice de miradas, ayer despertó una parte que hacía tiempo estaba dormida. Las miradas de ambas que sencillamente utilizamos sin casi palabras que las acompañaran, porque los gestos mostraban la profundidad y generosidad del momento. Nos despedimos con los ojos llenos de emociones que surgían como destellos. Mi hijo aliñó el momento con gran alegría y sus ganas de compartir tan intensas. Me llevé el kalanchoe a mi casa.

Al poco rato, fui a visitar a mi peluquera, que se negó en rotundo a raparme el pelo. Me dejó consternada, pero entendí que sin darme cuenta había sido yo la que había caído en el juego del lenguaje médico y no mi hermana. Por un momento me vine abajo, pensé ¿desde cuándo me precipitaba sin sentirme antes? Lo hice, pero la vida sigue siendo generosa, M. me habló desde su corazón y otra vez surgieron esas miradas cómplices, esas miradas tan femeninas que hablan desde la profundidad. No podía raparme el pelo, sencillamente porque nadie sabía a ciencia cierta cómo me iba a sentar la quimio hasta que empezara. La pérdida de pelo es gradual y no tiene la misma intensidad en cada uno. Acabó diciéndome que en mi caso con todo lo que estaba haciendo por mi salud, tenía ciertas dudas sobre mi alopecia provisional. En un instante fui consciente de la pérdida de confianza en mí y en mi cuerpo, aquella soledad tan humana, tan dolorosa me hizo su presa momentáneamente. Nunca le agradeceré lo suficiente a M. por devolverme la confianza que el viernes se vio arrastrada en la consulta del oncólogo.

Esto muestra que aun estando atenta la mente es una hija de puta, porque siempre cuestiona, critica, te hace temerosa y vulnerable, la mente me ayuda a racionalizar pero existe un sentir mucho más profundo que zarandea hasta mis pestañas y quiero ceñirme a ese sentir, ahí siempre acierto aunque me equivoque.

Estuve prácticamente toda la tarde haciéndome Reiki y tomando esencias florales con más frecuencia, aunque todo esto no evitó el agotamiento con el que me fui a dormir, ni evitó del todo la tristeza.

Mi hijo quiso ver una peli en mi tele. Los dos nos quedamos dormidos hasta las 6 de la mañana.

Esta claraboya es magnífica, porque me obliga a sentir los tiempos de la naturaleza, prescindo de reloj. Hoy pensé que me levantaría más despejada, pero el exceso de sensibilidad ha sustituido a la tristeza.

La zona de la cicatriz justo dónde sacaron el ganglio se ha hinchado ligeramente, mi cuerpo está reaccionando a su ausencia, es una pérdida real y mi cuerpo la siente, dejo que se manifieste esa pérdida para que no sea un sentimiento atrapado dentro de mí. Mi cuerpo y mi alma se están acostumbrando a expresarse, por duro que pudiera parecerme por momentos, está bien así.

Las emociones no nos deben anclar pero si hemos de vivirlas y, una vez vividas, dejemos que se vayan para que vuelvan emociones renovadas y nos vayamos regenerando a cada instante.

Todo es mucho más sutil de lo que parece y nada es lo que parece. Todo lo que nos rodea es una respuesta clara de lo que somos nosotros, pero formamos parte de algo mucho más grande y sagrado. Nada de lo que nos sucede es aislado, todo está vinculado, mal que les pese a muchos, estamos ligados a todo y todo está ligado a nosotros mismos. La mente se sujeta a valores estancados, un trabajo para toda la vida, una relación para toda la vida, ¿Han de estar mis hijos conmigo toda la vida? ¡No! ellos volarán, han de estar preparados porque lo que les han vendido es falso. Todo cambia. ¿Están nuestros hijos y nosotros mismos preparados para tanto cambio?

El cambio es constante, el cambio dirigido por cuatro idiotas que se creen los amos del mundo no son cambios reales. Los cambios que se generan de forma natural son una constante, nos permiten estar en equilibrio y con salud. Es absurdo no moverse de un trozo de tierra que se está abriendo, la vida nos demuestra que todo se transforma y el hombre quiere vivir siempre del mismo modo, cuando él mismo con el tiempo no es el mismo.

Me revelo y me alegro con la misma intensidad, cómo somos de influenciables. Es un rasgo que para mí muestra mucha vulnerabilidad, he de aceptarla aunque no me guste. Soy franqueable porque soy fuerte. Es mi propia vulnerabilidad la que me hace fuerte, así no necesito barrera alguna.

Esta tarde he leído unos comentarios de un escritor que prefería la mentira. Yo prefiero la verdad, porque la verdad lacera el alma. Cuando hay alguien impregnado de verdad y autenticidad, sus palabras perforan los sentidos y como una escarcina sus palabras y actos marcan las entrañas para siempre.

Es más fácil la mentira, lo insulso, lo hipócrita, pero la verdad que quema el alma, ser de verdad es de valientes, quemar los miedos, incendiar los rencores, liberar las cargas emocionales es de valientes, porque todas esas cargas excusan todo tipo de comportamientos.

Yo para ser no he de tener excusas.

La verdad empieza con uno mismo.

Humea el incienso. Mi hijo come chocolate alegremente. Mi mente se desentumece y relaja. La gata me ha ignorado, tiene suficiente con compartir mi cama. La esperaré esta noche.