11 de Noviembre de 2010

Soy una hoja en blanco lo que en ella está escrito no importa, lo que se está escribiendo vive en estos instantes. La hoja en blanco me enfrenta a mi principio de incertidumbre.

Vivo en plena incertidumbre, todo lo que estaba escrito ha dejado de existir ahora se está escribiendo una historia, la mía más viva que nunca. Llena de miedos y en las puertas de un futuro que sólo lleva mi nombre, es tan enorme la sensación. Es la sensación de enormidad la que me hace sentir tan pequeña.

Quizás ahora soy más consciente que la capacidad de reflexión de las personas nos capacita más y mejor para llegar allí donde queremos, es la propia capacidad de reflexión la que también nos otorga sabiduría y la humildad necesarias para poder dar y recibir.

Empezó la mañana con unos análisis de sangre en el hospital. La teoría de la relatividad, el tiempo pasaba despacio, la lentitud colmó el pasillo, el sol también era lento, tenía el número 90 e iban por el 78. Todo resonaba a hueco, las miradas, en su mayoría perdidas, quizás es lo que nos conduce a ir a hacernos unos análisis.

Fui a visitar a las chicas que programan las ecografías, porque ayer me llamaron y la fecha que me dieron coincidía con una de mis pruebas. Se confirmó mi teoría, mi solicitud pasó a ser la última, así que tuve que explicarle el por qué de mi situación y lo importante que es para mi médico la ecografía abdominal. La palabra suena realmente mal, es necesario descartar la metástasis.

No sé si es mi cara, mi naturalidad o qué sé yo, porque la pobre administrativa casi llora. Salí y a las dos de horas ya tuve una nueva fecha programada.

Sigo lamentándome y cabreándome al mismo tiempo de dar tantas explicaciones, innecesarias, para que me atiendan y para que las fechas estén dentro del orden que quiere mi médico oncólogo. Paciencia me digo.

Mañana ya firmamos el contrato del piso, tarde de limpieza, sábado por fin mudanza.

Quiero empezar el tratamiento en mi casa, con mis cosas desempaquetadas y cada uno su espacio.

Estoy realmente tranquila, aunque me disguste dar explicaciones.

Es la primera vez que me realizan una resonancia, ha sido toda una experiencia, el ruido, más bien el sonido aunque muy fuerte, resonaba en todo mi cuerpo, fui capaz de sentir la distintas frecuencias y mi piel reaccionaba.

El tiempo en aquel tubo se desvaneció nuevamente, la respiración y mis latidos se sincronizaron con el golpeteo del aquel aparato. Me relajé totalmente, quizás si no hubiera sido el sonido tan intenso me hubiera dormido.

Al final tenía ganas de volver a casa, aunque no sea la mía es una casa, una cama un dulce sueño. Hoy me acompaña la música de Philip Glass y su magnífico Glassworks.

El piano mece suavemente mis pensamientos, por fin mi cuerpo se relaja, la musculatura no está tensa y mis rabias estás desvanecidas, ya no pregunto, simplemente yo he querido llegar hasta donde he llegado, estoy donde quiero estar, ahora todo es nuevo. Renacimiento.