Dos de Noviembre de 2010

Hoy he decidido escribir. Hacerlo desde lo vivido y sentido. Tenía programada mi visita al médico a las 13:15h., en el hospital comarcal de Blanes. Diagnóstico: Cáncer de mama.

Así de crudo y simple, siento que mi cabeza va estallar y que esta realidad no me pertenece, pero el bulto está en mi pecho. Hace dos meses que lo siento y lo acaricio, tratando de convencerme de no sé qué.

Mis años de terapia, de aprendizaje de reiki, flores de bach, no me han eximido de tenerlo. ¿Rabia? Toda la rabia, mi cuerpo es un hervidero de emociones, cabalgan salvajes, por mi mente, por mi sangre.

El cáncer de mama es un estigma en mi familia, mi abuela, mi tía y ahora yo ¿sabré salir adelante?

Son las 17:23h. sigo preguntándome ¿por qué yo?, hay médicos hablan de un gen, otros de una alimentación llena de sustancias tóxicas. Mierdas varias y yo sigo sintiendo el bulto bajo el aro del sujetador.

En el mundo de la medicina natural se asocia el cáncer al rencor, la rabia acumulada, el resentimiento, de todo esto tengo y he tenido por toneladas.

He sido y soy una mujer cabreada, con gran resentimiento hacia el trato que he tenido por parte del que fue mi marido y ahora ex marido, maltrato de una familia putativa que siempre me ha dejado clara la posición que ocupo en ella, la cloaca. Una cloaca bendecida por mi ex marido, una persona que jamás ha tenido un gesto de defensa a favor de mi persona.

Todo esto vivido durante 18 años, dan para haberme jodido mucho, si a eso le añadimos que en mis últimos 4 años de relación con este personaje ha reinado la total dejadez y desconexión de mis necesidades a todos los niveles, dejadez que también ayudé a mantener, comiendo desastrosamente y ahí le añadimos cierta tendencia genética a desarrollar la enfermedad, no hay dudas.

Hoy siento que la vida me ha devorado parcialmente, haciéndome consciente de la mucha mierda que hay en ella, mierda de la que quiero salir, porque no quiero ser una víctima, sino protagonista y responsable de todos mis acontecimientos, por muy jodidos que estos sean.

A estas horas y continuando con una cabeza a punto de estallar, soy consciente de que nadie me ha obligado a vivir de esta manera, ahora se abre un periodo de inflexión en mi vida, las consecuencias ya se verán.

El pasado 23 de agosto me fui de mi casa, con ansias de ser libre. Cortar cualquier lazo que me ligara a mi ex marido, porque su tedio y anestesia existencial me mataba, porque la ausencia de gestos me devoraba y porque su cobardía inyectaba sangre iracunda a mis ojos. Todo mi mundo ha dejado de existir.

Sigo pensando en mi cabreo, me digo falsamente ¡qué injusticia! joder con mi vida, se agolpan los acontecimientos.

Le he comunicado a mi ex marido, diciéndole que el cáncer que tengo también le pertenece, porque parte de la mucha mierda vertida en mi vida era suya, eso sí yo asumo mi responsabilidad por dejar que la situación se prolongara tanto tiempo. No merece la pena.

A esta horas de la noche, con el disgusto propio de no tener respuestas, que simplemente las cosas suceden, de buscar respuestas en la persona con la que he compartido 18 años que se me antojan excesivos, una persona que no merece la pena, que eligió a su familia (el papá y la mamá) antes que a su esposa, se que soy y fui un estorbo cierto que yo como tal ya he desaparecido.

Ahora ya son las 23:33h, los ojos hinchados de llorar, amigas que han venido a verme, apoyo que me llega a través del sigiloso Facebook me brinda, amigos de los que comparto mundo virtual y real.

Hoy las emociones han sido danzantes e intensas, me siento impulsada y renovada, aunque ahora sé que quizás estoy pagando un precio que nunca debí, en el reino de los afectos todo es extraño, tiene su propio mecanismo y sus propias leyes.

Mi mente parlotea de tiempo desperdiciado, de lamentaciones, simplemente me digo que todo sucede y que realmente lo bueno ya está viniendo, será la propia experiencia de la enfermedad que ponga las cosas en su sitio, simplemente, como dice una gran amiga mía AVANTI.

Quiero centrarme, sigo con los ojos congestionados de tanto llorar, escucho música. Sintiendo mi cuerpo, mi mente, no puedo centrar mis pensamientos, busco culpables pero no existen, sencillamente soy la responsable de mi cuerpo y éste se ha revelado, pidiendo socorro.

Explicarle a mi hija lo que sucede es duro, pero merece saber lo que sucede, porque quiero caminar con ella, la amo y tiene todo el respeto del mundo, porque es una mujer valiente, que siente la vida en completa intensidad.

Ha sido generosa al entender rápidamente lo que sucede, ha querido darme todo el coraje del mundo, ella hace que abrace la vida y que esta siga palpitando en mí.

Los pasos han de darse uno tras otro, sin desfallecer. La doctora proyecta un año en el que no puedo trabajar, la lista de pensamientos es larga y hostiga mi alma, ahora es demasiado tarde para pensar, aunque para empezar este diario, ya sea suficiente, suena Dorian, Cualquier otra Parte, bonita forma de terminar, lo que continúa.

Todo está desordenado.