6 de Diciembre de 2010

El sol asoma por la claraboya, la luz entra humeando. Al abrir los ojos, me cruzo con la mirada de mi hijo, esta madrugada ha vuelto a subir a mi cama.

Pensé en la verdad y lo que es. La realidad y en lo que es. Los momentos que conforman el pasado poseen realidades desvanecidas.

Vivo tratando de sentir y de calmar mi mente, que siempre anda hurgando respuestas allí donde sólo se pueden aceptar acontecimientos.

Cuando pasas una vida llena de negación y negándote a ti misma, a veces es difícil restituir aquella chispa que habitaba, entusiasmo, alegría y ganas de seguir paseando por este camino.

De molestarme la herida he pasado a sentir muy entumecida la zona donde se extirpó el ganglio, mañana me quitan el resto de grapas, la cuenta atrás ha empezado. Viernes quimio.

Hoy está siendo un día bien acompañado por la música de Sigur Ros.

Los pensamientos siguen flotando, entre neblinas que la misma luz dibuja, toda mi habitación rezuma un ambiente onírico, quizás pudiera pensar que pronto regresaré de un sueño, pero la cicatriz es real, está y no es un sueño, por suerte. La enfermedad me confronta a mi verdad, en una realidad que navega sin dificultades. Sólo yo puedo vencer las resistencias que vienen de mí misma.

Vuelvo a constatar que aquellos que no han de viajar conmigo se retiran y yo lo agradezco, porque esto es un camino de largo recorrido y sólo puede recorrerse desde el amor, solidaridad y empatía.

La enfermedad nos obliga a hacernos preguntas, ¿cómo actuamos? ¿qué es lo que damos y recibimos?, en todas estas palabras ha de haber una dosis de verdad y sólo puede mostrarse con acciones, gestos, si no los hay, son palabras vacías que en esta experiencia no sirven de nada. Fácil es hablar sin hacer nada, difícil es hacer sin decir nada.

Piso el territorio de lo extraño, me siento extraña. Tengo una vida con casi todo pendiente, he de aceptarlo, pero a mis 41 años con tantas renuncias a cuestas, espero haber aprendido la lección de que la renuncia no es una buena compañera.

No se puede renunciar a nada sin consecuencias, renunciar implica renunciar a una parte de nosotros mismos y eso no es ni amar ni amarnos.

Me influenció el médico oncólogo y me dejó en un estado de vulnerabilidad que en otro momento me hubiera derrumbado, ahora no.

¿Futuro? Siempre está en construcción. Está bien regalarle a unos hijos unas acciones cuando cumplan 18 años, para mí no tiene ningún sentido si a los hijos no se les enseña a vivir, a sentir que la vida es mucho más que un mercado de valores. No soy una mujer inocentona, creo que en la vida hay mucho más, me alegro de haberlo descubierto pero lamento no haberlo hecho antes.

El dinero llega pero poseer acaba por derrotarnos, poseer implica perder y compartir nos permite mantener nuestra propia libertad. Compartiendo se suma, poseyendo se resta. Es cuestión de elegir.

Las posesiones nos condenan, en ellas abandonamos lo que más queremos, instaurándose una realidad falsa y efímera. Lo único verdadero es lo que somos y hacemos con el tiempo que nos toca vivir.

Hablar con una persona que es igual que hace diez años, que no ha cambiado, por mucho que sabe que ése no es el camino, una persona que se ha negado a evolucionar y no hace nada, absolutamente nada, me reafirma en mis decisiones tomadas, sin cuestionarme en absoluto.

Todos evolucionamos, nacemos, crecemos, la experiencia de la vida nos puede golpear, marcar con cuchillos afilados. No querer cambiar nada, no querer simplemente por dejadez, por miedo a enfrentarse a la propia mentira, es una lástima, porque la vida está para gozar la verdad de nosotros mismos, es la verdad que nos hace verdaderamente libres.

Desde mi pequeño rincón todo se va sucediendo, secuencia a secuencia en un mismo escenario yo misma.

Sigo escuchando la música de Sigur Ros, hipnotozante.

No hace falta esperar a la gata, ya está acostada en los pies de mi cama, me mira con las pupilas dilatadas. Parpadea tranquilamente suspendiendo su rostro ante mí, cerrando los ojos hasta casi dormirse. Mi habitación huele a rosas. La paz se ha apropiado del ambiente.