18 de Enero de 2011

Ayer el resfriado empezó a asomar la patita. Persistí en hacer un par de gestiones, supusieron estar toda la mañana fuera de casa, llegué horriblemente cansada. Una buena comida y siesta me aliviaron.

Fue tarde de encuentros, mujeres como la copa de un pino, valerosas como pocas, vinieron a verme, faltaban N. y S. que está de viaje en Dubai.

S. se conmocionó y pasó momentos de solemne tristeza, la gente que trabaja en Dubai lo hace en condiciones de esclavitud, sucumbiendo a horarios de más de 14 horas, negados totalmente al flujo de la vida. Por lo que me explicó los trabajadores no resisten más de cuatro años con este ritmo y regresan a sus paises de origen. Tremendo. ¿Cómo se puede construir algo transgrediendo los límites de lo humano, haciendo de lo humano un monstruo que se devora a sí mismo?

Son estos momentos los que azuzan mi espíritu, sé que el paradigma puede cambiarse, estamos pagando un precio muy alto por la realidad que hemos construido. ¿Cuándo vamos a despertar?

MP. ha conseguido arreglar ya sus asuntos de papeleo, peleó duro para conseguir que se le reconocieran sus derechos, es una mujer dura y perseverante, aunque el camino ha estado lleno de incertidumbre, ahora la veo y sus ojos brillan como nunca he visto. Lloré abrazada a ella.

La vida es el yunque en donde templar nuestro espíritu, aunque el proceso sea doloroso, las acciones no caen en tierra muerta, al contario la fertilizan.

Por la noche el estómago volvió a quejarse, no pude comer nada, no importó, porque esta mañana desayuné como una leona.

Día de sorpresas, mi gran amiga N. vino a verme, está guapísima. La observaba y me sentía feliz, está en un gran momento de su vida.

Ahora, delante del ordenador, no puedo evitar llenarme de emoción cuando ves que la vida más que transcurrir nos invita a participar de su particular fluir, obligándonos a posicionarnos.


Mis oídos se hartan de escuchar la eterna queja, la eterna excusa, en un todo vale, para anestesiarse uno mismo y no tomar decisiones, para vivir hay que mojarse, lo demás es fantasía.

¿Crisis? Para vivir no se necesita lo que muchos pretenden, es sentir la pasión intensa dentro de las venas, vivir conscientes. Instantes resumidos en presente participativo.


La verdad es simple e hiriente a veces, pero absolutamente necesaria y está en la memoria dormitando en el inconsciente, el desván de los recuerdos que una vez vividos queremos negar. Así morimos, entregados a la vil mentira de una existencia condicionada.

Vivir en libertad cada vez es más difícil, pero absolutamente necesario.

Sigo viajando al centro de mi alma.

Huele a incienso y hoy la gata muy gata duerme en la escalera.