29 de agosto de 2012
10 de Agosto de 2012
Entra fuego por la ventana y el Montseny, cansado de tanto calor, parece resignarse.
1 de Agosto de 2012
Huele a incienso de ruda.
20 de marzo de 2012
La claraboya sigue tamizando la luz. La buhardilla y yo sentimos nostalgia, pero sabemos que ahora es un tiempo nuevo, lleno de transformación para las dos. Es primavera.
La luz del sol irrumpe por una puerta de cristal. Destellos anaranjados penetran hasta introducirse en mis venas.
Dar, magnífica palabra, dar aquello que late en mis venas, ese sentido genuino y profundo de ser, de entregarme a la vida, simple y tan difícil de entender.
El cansancio sigue estando, dosifico mis energías. El dolor es harina de otro costal, en los cambios de tiempo la dieta del día lleva suplemento de analgésicos.
Dar de forma desnuda no siempre se comprende, uno recibe en función de los condicionamientos, así es que dar amor se convierte en una gesta, dar sin más, desde la libertad total de uno mismo, con el alma vestida de alma propia.
Es una lección pendiente, hemos de romper muchas cuerdas que nos atan, porque el valor de nosotros mismos no se mide en función de lo genuinos y libres que seamos, somos valorados en función de los condicionamientos. La libertad que debiera ser un hecho es una asignatura pendiente.
El corazón late, se sincroniza con el lenguaje de la vida y la muerte. Es la muerte que despide lo sucedido, despojándolo de dolor y tatuando la experiencia como tal, desnuda de todo, absoluta. Somos absolutos dispersos en la ilusión del tiempo.
Cada latido es una llamarada.
Mis sensaciones en este renacimiento son extrañas, pero alentadoras, la vida respira, inspirando y exhalando en sincronía, más allá de la vida y la muerte.
El fuego me recuerda el amor intenso que late y se esparce dinamitando los sentidos, haciéndolos presa de un nuevo despertar.
Disfruto cocinando, perfumando la casa con especias, descubriendo la cocina vegetariana y tradicional.
Ahora soy un camino distinto, lleno de afectos y soledades, las adversidades son aquellas que la mente quiere hacerme creer, conceptos falsos.
Existe una respiración en la invisibilidad, es la respiración de la vida y muerte juntas, son los zapatos que calzo, o bien es mi piel hecha de vida y de muerte, yo en una transformación constante.
Qué más da la lluvia en mis ojos, qué más da si azuza el viento en mis venas, que más da si el fuego escupe mi respiración o si mis pensamientos son arena de horizontes falsos, que más da porque soy camino, alma tatuada, alma surcada, desde el más absoluto sentir.
Siento la intensidad de las palabras, selladas con el fuego de las letras, configurando un tapiz dorado, palabras escanciadas de absoluto sentido, enhebradas desde una mente de corazón desnudo. Son la coherencia que me permite ser desde lo absoluto, desde la intensidad de cada paso a un espacio sin horizontes, porque al fin y al cabo yo soy mi propio horizonte.
Huele a curry y la gata muy gata piensa en mí, creo que no estar juntas nos llena de nostalgia. Pronto será tiempo de cerezas.
16 de febrero de 2012
La claraboya me envuelve en susurros, sabe que pronto dejo de dormir en la buhardilla. Nos echaremos de menos, sobretodo el manto lunar con el que solía abrazarme todas las noches.
Las últimas pruebas han salido bien, ahora queda una nueva revisión para dentro de tres meses.
No somos viajeros ni caminantes, somos camino. Un camino largo, áspero, simple, sutil, lleno de soles y lunas.
El dolor sigue recordándome qué ha pasado, pero es curioso como la vida misma sigue transformándome, ahora se abre una nueva etapa, el cáncer ha sido una experiencia más, yo soy la realidad más hermosa, verdad que duerme y despierta bajo mi piel.
Dos compañeras de viaje han renunciado a sus tratamientos, la metástasis hace estragos, ahora vestidas de valentía y alejadas ya de un tratamiento doloroso, con la conciencia de ser y estar, viven más allá del significado de la palabra vivir.
Vivir es el milagro espiritual, la vida nos da la oportunidad de ser y sentir, sin un mañana, porque el mañana es la ilusión de un tiempo que nunca es presente. El mañana es ausencia, vivir ausencias es morir, vivir sintiendo que todo es ahora es realmente latir.
Despertarse, transformarse, realizarse, llegar a la muerte que nos enfunda la maestría de la vida, esa Ítaca que es nuestra esencia. Somos origen, final y camino, vivimos muriendo, buscando llenarnos de algo impropio y buscando esperamos, pero esa espera es eterna, porque el gran ausente es uno mismo. Somos el grial en donde escanciar nuestra alma, buscar es tener sed, al final tenemos sed de nosotros mismos. Nuestro latido.
Los pasos son las huellas emocionales con las que pisamos nuestra alma, el único suelo firme, pasos de llantos, risas, miedos, pasos llenos de sentimientos con los que tatuar nuestra alma.
Quizás de todo este tiempo, lo más asombroso es que a pesar de lo sucedido, todo está en un tiempo lejano, lo vital lo llevo conmigo, lo vital es lo aprendido, el amor sembrado y recogido, lo vital es ser ya sin ausencias.
Ahora es donde se construye y se encaja, sólo basta entender y sentir el ahora inmenso, inconmensurable, el ahora es una síntesis del todo.
La gata hace unos días que ya no duerme conmigo, se ha independizado, son otros tiempos, ahora es un nuevo tiempo, ahora es el propio destino.
Huele a infusión de albahaca, romero y ruda, huele a ahora.
21 de diciembre de 2011
Hoy la claraboya tarareaba la luz, ráfagas de notas que se suspendían algunas, otras levitaban, posándose tranquilamente por toda la buhardilla. Hoy equinoccio de invierno, el día más corto y su luz intensa lo delataba.
Ayer visita rutinaria con mi patóloga mamaria, regresé a casa con una gran dosis de factor humano en mis venas. Sus ojos, sinceridad y espontaneidad, dignifican un trabajo difícil, lleno de muchas sombras.
Bendito este superado cáncer, cada día le doy las gracias a esta enfermedad porque lejos de separarme de la vida, me ha unido a ella en completa simbiosis.
Mi doctora, delgada, flexible y de ojos brillantes tras sus gafas, destila confianza y grandes dosis de empatía. Sabe que este proceso me ha enseñado mucho, quizás lo que no sabe es que ha sido el gran maestro de mi vida, enseñándome más de mí misma que los cuarenta y un años restantes.
Palpó la zona, el dolor me acompañó todo el día. No importa. Siento que el dolor es buen compañero. Un tumor maligno suele ser indoloro en la mayoría de los casos.
Próxima revisión: a finales del año que viene.
Pensar en la falsa ilusión del mañana, es volver a lo viejo, a necesitar saber lo que el alma ya conoce, el camino está dentro. Los fueros lejos de reducirse son vastos e ilimitados, así es sentir, así es caminar dentro de uno mismo.
En mi mente, siguen cruzando las palabras que, más vivas que nunca, son escarcinas y agujas llenas de tinta en donde tatuar mi Itaca.
Escucho dos temas de God is an Astronaut, Twilight y Post Mortem.
Miro hacia atrás y todo ha cambiado para seguir transformándose, soy un gusano, crisálida y mariposa, ahora es tiempo de nuevamente volar y nuevamente morir, para volver a ser en esencia.
Es una alegría que mi doctora se sorprendiera, a mí también me sorprende que mi pelo crezca fuerte.
Por el momento el dolor no es preocupante, es un proceso natural, la zona ha estado machacada con radioterapia. ¿Tendré paciencia?
Mi cabeza hierve, tengo ganas de poner muchos aspectos de mi vida en orden, pero no puedo ir contra corriente, fluir es esencial. Si miro alrededor, no sólo son mis aspectos, sino los de toda mi familia los que se ponen en orden.
Una fuerza que reconozco de otros tiempos palpita en la vida que llena mis arterias, una fuerza de furor imparable, aquel minotauro blanco y sincero, lleno de poder, se expresa desde mis entrañas y trota. Aquel minotauro que nunca bebió sangre, porque aquel animal salvaje que la bebió, lo transformó el cáncer, devolviéndole la esencia.
Vuelvo a tricotar, los movimientos de las manos me relajan, sentir como mis manos juguetean con los hilos, me recuerda lo lejos que está Penélope de mi alma, quizás nunca existió, decidí inventarla para excusar mis renuncias que casi acaban con mi vida. La vida no espera, sigue y fluye. La vida no espera porque si esperas puede descuartizarte, despedazarte y cuando despiertes, te sentirás perdido porque lo habrás perdido todo.
Hoy es la noche más larga, la luna que transita por los cielos, recordándome que, como ella, soy mujer, soy las trece lunas de cada año, con cada luna una parte de mí se desprende, un nuevo hueco, un nuevo espacio en donde un nuevo sentimiento se aposenta, donde una nueva intensidad se expresa.
Exploro, navego, observo, siento, abrazo, beso, siento la vida. Cada día es un mundo nuevo.
Me han aconsejado adelgazar más, creo que lo más sensato es ordenar las comidas y hacer deporte, esto va a enfrentarme al dolor.
Dentro de poco toca hacerme una nueva mamografía, será lo que realmente dictamine que todo está limpio, es el certificado de penales tumorales. Sé que todo está bien, sea lo que sea todo está bien. Si hay algo que he aprendido es que la vida no se acaba en un diagnóstico, sino que realmente empieza.
Mi destino ahora es incierto, las certezas para quien quiera vivirlas, abrazo la vida desde la incertidumbre, así es donde mejor me expreso, ahí es donde me siento verdadera. Dar por supuesto sentimientos e identidades, son falacias que nos otorga el miedo, la certeza es la propia incertidumbre que nos mide la capacidad de sentir nuestros abismos, llenos de luces y sombras, y nos mide la capacidad de expresar todo lo que sentimos.
Los peldaños se suben, se bajan o bien nos sentamos en ellos esperando nuestro momento.
La tibieza no es mi naturaleza, todavía sigo sorprendiéndome.
Huele a incienso de lavanda.
La gata muy gata duerme en el sillón, me mira. Sé que el sillón es suyo, yo simplemente le pido permiso para sentarme de vez en cuando. Hemos pactado los tiempos.