10 de Octubre de 2012
29 de agosto de 2012
10 de Agosto de 2012
Entra fuego por la ventana y el Montseny, cansado de tanto calor, parece resignarse.
1 de Agosto de 2012
Huele a incienso de ruda.
20 de marzo de 2012
La claraboya sigue tamizando la luz. La buhardilla y yo sentimos nostalgia, pero sabemos que ahora es un tiempo nuevo, lleno de transformación para las dos. Es primavera.
La luz del sol irrumpe por una puerta de cristal. Destellos anaranjados penetran hasta introducirse en mis venas.
Dar, magnífica palabra, dar aquello que late en mis venas, ese sentido genuino y profundo de ser, de entregarme a la vida, simple y tan difícil de entender.
El cansancio sigue estando, dosifico mis energías. El dolor es harina de otro costal, en los cambios de tiempo la dieta del día lleva suplemento de analgésicos.
Dar de forma desnuda no siempre se comprende, uno recibe en función de los condicionamientos, así es que dar amor se convierte en una gesta, dar sin más, desde la libertad total de uno mismo, con el alma vestida de alma propia.
Es una lección pendiente, hemos de romper muchas cuerdas que nos atan, porque el valor de nosotros mismos no se mide en función de lo genuinos y libres que seamos, somos valorados en función de los condicionamientos. La libertad que debiera ser un hecho es una asignatura pendiente.
El corazón late, se sincroniza con el lenguaje de la vida y la muerte. Es la muerte que despide lo sucedido, despojándolo de dolor y tatuando la experiencia como tal, desnuda de todo, absoluta. Somos absolutos dispersos en la ilusión del tiempo.
Cada latido es una llamarada.
Mis sensaciones en este renacimiento son extrañas, pero alentadoras, la vida respira, inspirando y exhalando en sincronía, más allá de la vida y la muerte.
El fuego me recuerda el amor intenso que late y se esparce dinamitando los sentidos, haciéndolos presa de un nuevo despertar.
Disfruto cocinando, perfumando la casa con especias, descubriendo la cocina vegetariana y tradicional.
Ahora soy un camino distinto, lleno de afectos y soledades, las adversidades son aquellas que la mente quiere hacerme creer, conceptos falsos.
Existe una respiración en la invisibilidad, es la respiración de la vida y muerte juntas, son los zapatos que calzo, o bien es mi piel hecha de vida y de muerte, yo en una transformación constante.
Qué más da la lluvia en mis ojos, qué más da si azuza el viento en mis venas, que más da si el fuego escupe mi respiración o si mis pensamientos son arena de horizontes falsos, que más da porque soy camino, alma tatuada, alma surcada, desde el más absoluto sentir.
Siento la intensidad de las palabras, selladas con el fuego de las letras, configurando un tapiz dorado, palabras escanciadas de absoluto sentido, enhebradas desde una mente de corazón desnudo. Son la coherencia que me permite ser desde lo absoluto, desde la intensidad de cada paso a un espacio sin horizontes, porque al fin y al cabo yo soy mi propio horizonte.
Huele a curry y la gata muy gata piensa en mí, creo que no estar juntas nos llena de nostalgia. Pronto será tiempo de cerezas.
16 de febrero de 2012
La claraboya me envuelve en susurros, sabe que pronto dejo de dormir en la buhardilla. Nos echaremos de menos, sobretodo el manto lunar con el que solía abrazarme todas las noches.
Las últimas pruebas han salido bien, ahora queda una nueva revisión para dentro de tres meses.
No somos viajeros ni caminantes, somos camino. Un camino largo, áspero, simple, sutil, lleno de soles y lunas.
El dolor sigue recordándome qué ha pasado, pero es curioso como la vida misma sigue transformándome, ahora se abre una nueva etapa, el cáncer ha sido una experiencia más, yo soy la realidad más hermosa, verdad que duerme y despierta bajo mi piel.
Dos compañeras de viaje han renunciado a sus tratamientos, la metástasis hace estragos, ahora vestidas de valentía y alejadas ya de un tratamiento doloroso, con la conciencia de ser y estar, viven más allá del significado de la palabra vivir.
Vivir es el milagro espiritual, la vida nos da la oportunidad de ser y sentir, sin un mañana, porque el mañana es la ilusión de un tiempo que nunca es presente. El mañana es ausencia, vivir ausencias es morir, vivir sintiendo que todo es ahora es realmente latir.
Despertarse, transformarse, realizarse, llegar a la muerte que nos enfunda la maestría de la vida, esa Ítaca que es nuestra esencia. Somos origen, final y camino, vivimos muriendo, buscando llenarnos de algo impropio y buscando esperamos, pero esa espera es eterna, porque el gran ausente es uno mismo. Somos el grial en donde escanciar nuestra alma, buscar es tener sed, al final tenemos sed de nosotros mismos. Nuestro latido.
Los pasos son las huellas emocionales con las que pisamos nuestra alma, el único suelo firme, pasos de llantos, risas, miedos, pasos llenos de sentimientos con los que tatuar nuestra alma.
Quizás de todo este tiempo, lo más asombroso es que a pesar de lo sucedido, todo está en un tiempo lejano, lo vital lo llevo conmigo, lo vital es lo aprendido, el amor sembrado y recogido, lo vital es ser ya sin ausencias.
Ahora es donde se construye y se encaja, sólo basta entender y sentir el ahora inmenso, inconmensurable, el ahora es una síntesis del todo.
La gata hace unos días que ya no duerme conmigo, se ha independizado, son otros tiempos, ahora es un nuevo tiempo, ahora es el propio destino.
Huele a infusión de albahaca, romero y ruda, huele a ahora.