10 de abril de 2011

El sol calienta, sosteniéndome, abrazándome. El sol y la luna se han enamorado de mi claraboya y yo me dejo querer.

El viernes operación, tumorectomía, así se llama la extirpación de un tumor mamario, en este caso el mío.

La enfermera me trajo un Valium que rechacé con amabilidad, entendí que se sintiera mal. En quirófano les dije que voluntariamente me había negado a tomar la pastilla.

Realmente estaba y estoy tranquila, se sorprenden por la naturalidad con la que vivo esta experiencia. No tengo otra forma de vivirla. Tomar la pastilla era perderme sensaciones propias, no quería llegar a quirófano con los sentidos adormecidos.

Primera fase marcaje. Tiempo para el marcaje 2 horas, la anécdota, el sistema informático se bloqueó y el sistema manual no funcionaba, mi pecho se quedó pinzado en la máquina. Muy buena la reacción del equipo médico, factor humano sobresaliente.

En quirófano, suelen tener un ambiente muy dinámico. Mi médico anestesista y gran tipo, me trató muy amablemente, aunque no él entendiera lo que le expresé, yo soy muy consciente de lo que le dije.

Desperté tranquila, con la sensación de que además de haberme extirpado el tumor, me habían extirpado una parte de mi vida que me atormentaba.

Mi hermana me abrazó dándome todo su amor, mis padres, mi tía, afectos que me alegraron.

Siento mucho respeto por mi cirujana que en todo momento apostó por mis inquietudes y me dio la suficiente confianza en las decisiones que a cada paso he ido tomando. No he perdido masa mamaria y la intervención ha sido mínima, dadas las circunstancias, la vida es increíble cuando te da estos regalos y eres consciente de ello.

Hay que esperar los resultados del laboratorio, se extirpó una cápsula, eso quiere decir que no había masa tumoral. Sigo pensando que es mejor ser cautelosa con las afirmaciones, aunque en mi corazón sienta que ya he sanado.

Hoy he visto la herida, la verdad que la sutura es incluso bella. El dolor no es intenso pero está ahí queriendo ocupar un estado de permanencia que no le corresponde.

Ahora toca ir recuperando mi vida, una vida que se paró en el momento que me diagnosticaron cáncer, sanar ha sido una tarea compleja, porque el cáncer me enfrentó a mí misma, mis miedos, mi propia ausencia de la vida.

Es momento de sentir cierta melancolía porque una parte de mi ha muerto y el presente es la resurrección de mi esencia, la conciencia de mi yo más profundo.

La vida me sigue atrapando con los milagros de la cotidianidad, el silencio, la soledad son ahora amigables y los afectos son sinceros y cercanos.

Todo lo bueno de la vida palpita, emerge para ser reconocido.

La crisis, gran palabra, en chino significa cambio, la enfermedad es la crisis de nuestro cuerpo físico, una crisis que empieza por la desconexión con nuestra alma.

Son los condicionamientos de todo tipo los que nos atrapan como en una tela de araña, estoy agradecida a todo lo que está sucediendo y a cómo se está sucediendo, porque de otra manera no hubiera palpitado al son de mi alma, todavía estaría palpitando al son de palabras equivocadas.

La mente no puede entender lo que siente y como no lo entiende niega sistemáticamente lo que experimentamos con el alma, nuestros hogares así están enfermos, nuestras relaciones están enfermas y nosotros enfermamos a no ser que nos enfrentemos a la realidad profunda de nuestra alma.

Los analgésicos están funcionando bien, no tengo fiebre y la vida me sigue atrapando desde la buhardilla, conectándose en perpetua sincronicidad, cada gesto es una brillante luminaria, indicando mi camino, mi propia esencia.

La intervención fue en un quirófano distinto al anterior, éste era más pequeño, parecía más acogedor, aunque un quirófano lo es por derecho propio.

Tomé mis flores de bach, me ayudan a restablecerme mejor de la intervención.

Ahora siento melancolía, me he despedido del tumor y de su historia, así me despido también de una parte de mi misma, un añadido puesto en forma de renuncia y desconexión.

El presente es incierto, nada ya es lo mismo, es mi transformación lo que hace el mundo distinto.

Mis ojos son los ojos del alma, mis pies son los pies del alma y mi cuerpo es el reflejo de mi esencia.

Fue curioso que me pusieran un arpón para marcar la zona, por unos instantes me sentí Moby Dick, quizás todos seamos Capitán Ahab y Moby Dick al mismo tiempo, no pude arponearme, pero lo hizo el equipo médico. Me despedí de los resentimientos residuales y acepto el reto de empezar una vida con los sentidos del alma. Lo que quedó de Moby Dick se fue en el quirófano y el Capitán Ahab enfurecido murió al mismo tiempo.

Huele a té con vainilla.

La gata muy gata ha dormido a los pies de mi cama. Me mira con aire gatuno, tranquila, bosteza y vuelve a dormirse. La vida nos atrapa.

6 de abril de 2011

Hoy despertamos en casa revolucionados. Cumpleaños de mi hermana. Cierto es que nos celebramos todos los días, pero 38 vueltas al sol, unas cuantas lunas. Sol y luna reflejando los tesoros en esta mujer hermosa y sincera hacen de hoy un día especial.

Juntas seguimos apoyándonos, dándonos, expresándonos desde la autenticidad de nuestros corazones.

A veces pienso que vivo un sueño y no quiero despertar de este sueño, no quiero que nadie me saque el dulce sabor que contienen los afectos, renovados y ennoblecidos. Amor en estado puro.

Es simple ser feliz cuando se tiene la capacidad de escuchar lo que palpita el alma. La mente sigue cuestionando los pasos hechos desde el espíritu, en un alarde de confiar desde la desconfianza racional.

Las conexiones en tiempo presente con mi pasado estremecen mi corazón. Pensé que estaba fuera de una vida que se precipitó hace 16 años, aquel tiempo ha vuelto, es el efecto bumerang ¿a quién quiero engañar? Yo misma salí y ahora la vida me devuelve con calzador a una parte de mi pasado todavía pendiente. Asumo que esto forma parte del proceso, pasos equivocados que ahora toca sanar desde la más absoluta responsabilidad. Yo elegí.

Las vueltas que he estado dando hasta ahora me han ayudado a ser lo que soy y a expresarme tal cual soy, sin más. Quien quiera reconocerme lo hará, ya no importa. Lo esencial es que ahora me miro al espejo y puedo fijar la mirada en mis ojos reconociendo las huellas de lo vivido, un alma profunda que está logrando algo que sólo puedo sentir.

N. ha venido a verme, las dos necesitábamos abrazarnos y llorar. En estos momentos las ataduras del pasado se rompen, son las cadenas que hasta ahora nos han condenado a vivir en nuestra propia prisión. La peor prisión es la que condena a nuestra alma al más absoluto silencio. Abrazo intenso, sentí la unión de dos almas que han decidido en esta vida trotar libres. Estamos cortando con un tiempo que ya no nos pertenece. La vida nos sigue atrapando y seduciendo, ambas sentimos que el dolor es pasajero, soltamos las anclas para surcar un nuevo tiempo, el nuestro.

Mi hermana, hermosa, dulce, generosa, sopló las velas a las 8 de la mañana, mi sobrino, mis hijos, todos brillábamos y sentimos alegría. Un pastel de chocolate delicioso. Los instantes de la vida son dulces milagros de conciencia atrapados desde el corazón.

El coraje se mide con la fuerza que golpea la vida.

Me siento tan distinta que a veces me distraigo de mi misma, quizás no quiero reconocer lo andado.

Ser consciente de uno mismo exige una gran responsabilidad porque fácilmente podemos caer en culpabilidades sin sentido, pero las buenas intenciones no pueden justificar nuestros actos, la intenciones nos miden el grado de responsabilidad que poseemos de nosotros mismos.

No estoy durmiendo del todo bien, tengo ganas de que llegue el día 8 y terminar con esta espera, es una angustia efímera pero contundente cuando llega. Confío en mis sensaciones, sé que no me auto engaño. La prueba mostrará que ya se ha ido.

Sé que he de ponerme las pilas y seguir recolocando las piezas de mi vida. Mi yo soy se levanta a cada paso que mi alma palpita, transformando el tiempo que he elegido vivir.

A nadie puedo decirle lo que tiene que hacer, sencillamente cada cual es libre de actuar y elegir. Nos hemos acostumbrado en delegar nuestra libertad a circunstancias de cualquier tipo para protegernos de nosotros mismos y no ser responsables de nuestra infelicidad. A veces tenemos que pasar por un huracán para ser y andar con las botas de un espíritu totalmente libre. Mi huracán se llama cáncer y doy gracias de que me permita llegar al punto en el que estoy.

Llora el alma porque la mente es su carcelera. Nadie puede liberarnos de nosotros mismos a excepción de nosotros mismos. Esta es la gran paradoja somos carceleros y prisioneros al mismo tiempo. Tenemos la llave de nuestra propia libertad.

¿Por qué nos escondemos cuando la vida viene a nuestro encuentro y nos atrapa? ¿Miedo, temor? ¿Tiene miedo el sol de la luz? ¿Tiene miedo el pájaro de volar? No. El sol ama la luz, los pájaros aman el cielo. Estamos hechos de vida y en consecuencia para vivir deberíamos amar la vida, como el sol ama la luz y los pájaros aman el cielo.

Sigue oliendo a delicioso café.

Humea el incienso y la gata muy gata se sincroniza con la primavera, rebosa energía y ganas de explorar la vida.

La gata muy gata es mi maestra, sabe que todo lo que sucede no es circunstancial. La gata muy gata ha decidido pertenecer a mi hermana y ésto tampoco es circunstancial.

1 de abril de 2011

Luna y sol en sincronía tapizan su luz en la claraboya.

Estos días han sido especialmente intensos. Por el momento se ha pospuesto la operación, se ha programado nuevamente para el 8 de abril.

Feliz de que ya no se sienta el tumor al tacto, habré de esperar una prueba para marcar la zona. Para mi ha dejado de existir la enfermedad, me siento sana. Mi alma ha sanado una parte importante.

Los afectos siguen construyendo este camino, paso a paso, dejando en mi corazón una huella asombrosamente bella. Momentos irrepetibles.

Aceptar todo lo que sucede es un reto.

S. Ha estado en casa llenándola de armonía y amor, momentos de belleza. Cuando una hermosa mujer te muestra en sus ojos la poesía de la vida, lo único que puedo hacer es estremecerme y sentir que nuevamente la vida trae milagros en forma humana, con nombres y apellidos. Lealtades asombrosas, intensas que hacen del alma pájaro que vuela allí donde el corazón dirige.

Me siento con gran dosis de energía, noto que la quimio ya está eliminándose de mi cuerpo. Casi estoy a pleno gas, he cambiado. La transformación ha sido y está siendo total.

La conciencia del ahora, del instante de conciencia palpitando en el tiempo que me está tocando vivir sigue dándome fuerza.

S., N., E., S., han estado viniendo a casa dejando su impronta. Mujeres que aman y saben amar que sólo anhelan dar su amor, inmenso y profundo océano azul, mujeres que danzan con el alma desnuda, ahí es nada. Tal cual nos aceptamos y eso nos sigue enriqueciendo y ennobleciendo los momentos vividos como auténticos milagros.

A veces las palabras pesan y dejan sin sentido lo que sólo puede experimentarse.

Estoy reconciliándome con la comida.

Este fin de semana viaje relámpago a Málaga, su gente es hermosa, alegre y sincera. Ha sido una experiencia transformadora.

Se rompieron mis estructuras mentales y mis límites. El regreso me ha desorientado, ciertos miedos se han esfumado dejando un hueco profundo. Me he llenado de reconciliación con una nueva parte de mi misma conocida pero que no tenía su espacio en donde manifestarse. La meditación está ayudándome a recolocar estas sensaciones que con la distancia adquieren su sentido.

Soy lo que contengo y no lo que tengo.

Esto lo aplico también a los demás, somos lo que contenemos y no lo que tenemos, es por ello que yo sigo en mis pasos, transformando lo que contengo en la esencia que quiere cabalgar libre y sin condicionamientos.

Los condicionamientos de nadie ni los propios pueden determinar mi camino, sólo el sentir la vida palpitando. El polvo sigue escanciándose en mis pies. Quien quiera sentir y mirar que lo haga con el espejo del alma y no con el espejismo de la mente.

Hablé con E. me llena con su alegría, trayéndome la magia de Asturias, patria querida de mi corazón y llaga de mis ausencias.

Málaga y E. han resucitado de mi alma un momento que sigue palpitando, el gesto es sencillo, me asusta y me enfrenta a un nuevo precipicio de mi alma.

La vida sigue con sus propios desafíos, el más importante, la conciencia de mi desmembramiento. Ahora es tiempo de membrarme en esencia pura, lo que Isis hizo por Osiris. Uno mismo es la unión de Osiris e Isis. Sólo yo puedo remembrar y realmar lo que realmente soy y he perdido en mi caminar ausente.

Estoy disfrutando como una loca con los afectos, vuelvo a jugar con los peques de casa, día a día mi energía destila alegría y ganas de andar con aires nuevos.

Los olores siguen siendo fuertes y contundentes. El pelo crece fuerte y mi corazón es el jinete de mi alma.

El sol se posa a los pies de mi cama. Huelo a mirra y la gata muy gata siente calor. Son los nuevos tiempos.